sábado, 22 de noviembre de 2008

DIGA 33 (AÑOS)

Esta semana se ha conmemorado que ya hace 33 años que el dictador Francisco Franco murió en la cama de un hospital, conectado a quién sabe cuantas máquinas y en una agonía que fue prolongada para que la fecha de su fallecimiento coincidiera con la de Jose Antonio Primo de Rivera (muchos años más tarde, en una ciudad de la costa mediterránea, se hizo coincidir un fallecimiento con una fecha local señalada).
Desde aquel 1.975,el 20-N significa el fin de una etapa, el franquismo, con las consecuencias que conocemos. Como todo, esa fecha significa mucho dependiendo de quien la lea. Para los detractores es grato recordar aquella noche en la que a millas a la redonda el champán se terminó (La Mandragora dixit), para los fieles significa rememorar a quien es su guía en el destino universal (Paquito dixit). Se debe de añadir un nuevo grupo: aquellos que el nombre de Franco les suena de un señor al que nombran mucho en Cuéntame como pasó, poco más. Los jóvenes, que ya nacieron con la democracia consolidada, no necesitan recordar quien fue aquel señor.
Quizá por eso, o porque ya quedan pocos partidarios, debido a que, muy a su pesar se reúnen con el Caudillo, esté donde esté, el 20-N se está diluyendo como un azucarillo en un café. Ya es una fecha como cualquier otra, ni más ni menos importante. Los niños van al colegio, los adultos acuden a sus trabajos, los trenes viajan a su destino, el pan se cuece en los hornos... Nada cambia, alguien se acuerda pero de refilón.
Pero ahí están los canales de televisión, dispuestos a condicionarnos agendas y memorias. Cada cual fiel a su estilo. Antena 3 nos regaló un telefilm titulado 20-N: Los últimos días de Franco. Yo preferí quedarme en TV3 (de rebote) y descubrir un maravilloso reportaje de producción propia titulado Topogràfia de la memòria, que contaba cómo se ha abordado los procesos de revisión de la memoria histórica en Sudáfrica, Argentina, Alemania, Italia y España. La comparación resultaba curiosa ya que cada país reaccionaba de una manera muy distinta, no siempre cómo imaginamos.
Italia prefería dar la espalda a su época fascista, Mussolini parece que no contaba con partidarios y nadie en su familia cuenta con un fascista, a pesar de eso Il Capo Berlusconi gana elecciones. Alemania vive su pasado nazi con humillación y demandando excusas por lo que provocó, el recuerdo a las víctimas se encuentra a cada paso. Argentina vive de una manera dual (como creo que ocurre con todo por allí), mientras el gobierno intenta no levantar mucho la liebre jurídica, el pueblo exige que se repare el mal que se ocasionó, que se haga justicia con los desaparecidos, incluso una pelota de ping-pong puede ser una macabra reliquia de los torturadores. De Sudáfrica poco puedo decir porque vi el reportaje empezado y esa parte ya había pasado.
Ya conocemos el caso español, empañado por la Ley de Amnistía del año 77, hay familias que intentan recuperar a sus seres queridos de las fosas comunes donde fueron enterrados para tenerlos donde cada cual crea conveniente. El juez Garzón entró y salió del caso como una exhalación, las razones no se conocen bien, quizá por darles publicidad, quizá por darse publicidad. El PP se oponía a la Ley de Memoria Histórica (bueno, y a todas las leyes de la pasada legislatura), intentando así que no se hiciera justicia con las victimas de ambos bandos, aunque evidentemente las del bando republicano necesitaban (necesitan) mayor reparación que las del bando nacional. Casos como los de aquel miliciano republicano que fue enterrado bajo la puerta del cementerio local por orden del párroco para que todos los que entraran pisaran (ultrajaran) el cadaver, no deben caer en saco roto.
Se explicaba que, según los sociólogos franceses y alemanes, se necesita un período de unos treinta años para que un pueblo esté preparado para superar y revisar ese pasado deshonroso del cual necesita rehabilitarse. Aquí ya ha pasado ese "duelo". Dediquemos tiempo para las víctimas olvidadas, no es remover mierda del pasado, es garantizar descanso a quien lo merece.
Si tienes oportunidad de encontrar el citado reportaje no dudes en verlo: magnífica factura, muy buena documentación, en definitiva, un trabajo maravilloso, algo a lo que los documentales de producción propia de TV3 nos tiene acostumbrados.
No es mal ejercicio olvidar a Franco y recordar a las víctimas, lo merecen.
P.D: Los "cachorros" se empeñan en seguir al "jefe" y desentierran prácticas caciquiles al apoyar golpes de estado como el perpetrado en La Vila, o antes en Calpe. No entiendo para que sirven los pactos anti-transfuguismo, y también lo digo por los míos, que conste.




El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho.
William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

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