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viernes, 26 de junio de 2009

CONTRASTES

En los últimos siete días hemos podido comprobar como aquello que nos unirá a tod@s los que ahora estamos en la faz de la tierra, puede estar lleno de matices, incluso de contrastes.
Hace una semana, una mañana de viernes, al igual que hoy, se convirtió en una mañana incómoda. La realidad y el presente nos arranca en ocasiones de nuestra rutina y de ciertas pautas a las que las condiciones nos llevan. Hay ocasiones en que se nos atragantan algunos bocados.
El viernes pasado desayunaba con la noticia trágica de que había muerto Vicente Ferrer. Creo que poco debo de explicar acerca de esta persona. Ingresó en la Compañía de Jesús con un sólo propósito, ayudar a los pobres, ayudar a aquellos que menos tienen. Por ello se fue a la India. De allí tuvo que salir huyendo por las suspicacias de unos dirigentes excesivamente recelosos a la hora de calificar la labor de Ferrer y puede que excesivamente puristas al punto de continuar con las castas. Hace cuarenta años decidió volver a la India, concretamente a la ciudad de Anantapur, donde se instaló y continuó su labor, dejando ese mismo año los votos jesuitas. Al poco se casaría y fundaría con su esposa la Fundación que lleva el nombre de este gran filántropo.
Son estas personas las que nos recuerdan el espíritu primero de la Iglesia, aquel que debiera ser su bandera, alejada de alzacuellos politizados, sotanas pendencieras y casullas pedófilas. El mensaje de ayudar a quien más lo necesita, el mensaje de justicia es el que más se necesita en un planeta repleto de desigualdades. Por eso se reclaman dos cosas, que sea Premio Nobel de la Paz (una mención que se reclamaba desde hace años y que puede que sea posible a título póstumo) y que se le eleve a los altares con la categoría de santo. Pero puedo aventurar que esto segundo será casi imposible. La jerarquía vaticana no podría soportar que se glorificara a un hombre que predicaba con el ejemplo, tan lejos de oropeles, mármoles y bienestar, tan cerca de pobres, leprosos, menesteros, en definitiva, trabajando duro.
Pero el reloj del viernes avanzó sus horas y una nueva muerte nos hizo estremecer. El inspector de policía Eduardo Antonio Puelles García, era asesinado por ETA en Arrigorriaga (Vizcaya) con una bomba-lapa colocada bajo de su vehículo. Como contaban algunos testigos, fue imposible rescatarlo al incendiarse de inmediato el coche. Quien tanto colaboró a que se detuviera a los indeseables acabó muriendo a manos de quienes sólo conocen la sangre para hacer política. Pero la política se abrió paso y la Cámara Vasca, libre al fin de los satélites etarras, se unió en una sola voz en contra de los terroristas y en esta semana se han sucedido los homenajes unánimes a esta víctima tan inocente como el resto. Hay aire nuevo en la Lehendakaritza.
Los etarras están acorralados, creo que firmemente vigilados en su inmensa mayoría. Prueba de esto han sido las detenciones inmediatas de miembros de la banda. Podemos alegrarnos de que hay unos canallas menos en las calles. Nuestra repulsa es tan grande como el dolor de la familia y amigos. Ese mismo dolor que demostró su viuda, dirigéndose no sólo a los asistentes a una manifestación, si no a todos aquellos que entendemos la democracia, el respeto y la defensa de las ideas por la vía pacífica. ¿Que no debió hablar en ese acto? Es la viuda, y cualquiera podría haber dicho exactamente lo mismo. Quien crea que su intervención estuvo fuera de lugar que se dé una vuelta para que le pegue un poquito el aire.
Este viernes, hoy, una nueva muerte nos aborda con un séquito de reflexiones. Supongo que si vives en el planeta Tierra a estas horas conocerás la noticia del fallecimiento de Michael Jackson. Yo me enteré anoche en un boletín informativo de una emisora de radio a las dos de la madrugada (trabajo + calor estival = insomnio) y me quedé helado. Nadie espera que pueda suceder con este tipo de personas que superan el ámbito estrictamente artístico (o del show business), pero se ha unido a la leyenda, a esa lista que incluye esos mitos que la tierra recogió antes de tiempo. James Dean, Errol Flynn, Marylin Monroe, Elvis Presley (que hubiera sido su suegro si no hubiera fallecido), Jimi Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin, John Lennon, Grace Kelly, Lady Di (aunque no sea exactamente artista)... Suma y sigue.
Probablemente, y sin necesidad de tener que barruntar en exceso, el nombre de Jacko sea el más repetido hoy en todo el mundo. No hay más que darse una vueltecita por las ediciones digitales de los diarios de cualquier punto del orbe. Michael fue el niño que nunca quiso crecer, el negro que se volvió blanco, el hombre que quiso parecerse a Diana Ross (a golpe de bisturí, of course). Ha sido el artista que más copias de un mismo álbum vendió y el que revolucionó el mundo del videoclip. Inventó el moonwalk y fue amigo de Macaulay Culkin (¿qué será hoy de él?). Su vida se torció a raíz de una denuncia por posible pederastia. En aquel reportaje que esta noche seguro que repetirán en alguna cadena de televisión se vió a una persona mentalmente frágil, demasiado inocente o demasiado cínico, no sé. Se apreciaba su lado caprichoso, amigo de los lujosos inútiles.
Puede que las deudas lo hayan matado, un factor más importante que el exceso de medicamentos, o puede que haya sido un entorno chupóptero y ambicioso, demasiado a tenor de lo que cuentan que era Jackson de un tiempo a esta parte, una persona desorientada, que precisaba de un apuntador par pronunciar unas pocas frases.
Mucho se volverá a hablar de Michael, para bien y para mal, para elogiarlo y para despedazarlo. Ahí estarán sus herederos, esperando que se subasten sus miserias y que un nuevo recopilatorio vacío de material nuevo y un álbum lleno de material inédito, que en otra época fue desechado, inyecten liquidez a sus cuentas y eliminen las deudas.
La muerte ha unido a tres personas que poco podrían tener en común, en principio, pero que nos entristecen de igual manera, pero que nos llenan de solidaridad, rabia y lástima respectivamente. Han sido muertes que se han vivido a distintos niveles, ya sea nacional, internacional o planetaria. Son pérdidas que distinta forma notaremos.

viernes, 1 de mayo de 2009

CADÁVERES SOBRE LA MESA

Primero de mayo. Hoy es festivo, no se trabaja (en su inmensa mayoría). Pero si echamos un vistazo a las calles veremos que la jornada reivindicativa se ha ido perdiendo poco a poco y que los trabajadores prefieren emigrar por unos días a las playas o a la Feria de Abril sevillana (no es una coincidencia, la fecha se ha elegido a propósito para que l@s madrileñ@s se dejen allí los euros nada más bajar del AVE). Las manifestaciones cada año se van despoblando, aunque en años como este donde la crisis económica está haciendo estragos y dinamita la esperanza de los trabajadores, ayudada por la patronal y los sicarios del PP, este día debería ser doblemente reivindicativo.
Pero, ¿de dónde procede esta jornada reivindicativa? Allá por el año 1.886 en Chicago se inició una huelga para solicitar la consecución de la jornada laboral de ocho horas. Así se podía dividir el día en tres partes iguales: «ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa». Hacia poco se había aprobado una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, excepto en caso de necesidad. Pero los obreros solían trabajar de 10 a 14 horas diarias. Esta huelga se extendió y a los tres días, el día 4, la policía hizo su aparición entre los huelguistas disparando contra algunos. Murieron 6 personas y varias decenas resultaron heridas. Tres años después, en honor a los llamados Mártires de Chicago, la Segunda Internacional decidió declarar el Primero de Mayo jornada de lucha reivindicativa.
Pero la revuelta no acabó en Chicago el día 4 de mayo, al día siguiente se organizó una concentración de protesta en la plaza de Haymarket. Ciento ochenta policías uniformados reprimieron a veinte mil manifestantes. Un artefacto explosivo estalló entre los policías produciendo un muerto y varios heridos. La policía abrió fuego contra la multitud matando e hiriendo a un número desconocido de obreros. Se declaró el estado de sitio y el toque de queda deteniendo a centenares de trabajadores que fueron golpeados y torturados, acusados del asesinato del policía. Fueron acusadas 31 personas, que pasarían a ser 8 procesados en un juicio lleno de irregularidades y en el que se condenó a cárcel a 3 acusados y otros cinco fueron condenados a la horca. Además de aquella sangría, miles de trabajadores, especialmente inmigrnates, fueron despedidos.
Aquellos muertos supusieron abrir la espita que inició una reivindicación que llega hasta hoy, precisamente. Pero los muertos no acabaron ahí. En 2008, fallecieron en España 831 trabajadores en accidente laboral, o lo que es lo mismo, cada día tres trabajadores pierden la vida en España en un accidente de trabajo, 23 sufren lesiones graves y 2.499 leves. Pero a pesar de esto los trabajadores más desfavorecidos en caso de despido serían los más precarios, los que más mueren. Las actuales condiciones suponen además que algunos empresarios sin escrúpulos, queriendo ganar algo más de dinero, contraten en negro a algunos trabajadores que se quedarían sin posibilidad de percibir ningún subsidio tras su despido o en caso de una baja médica.


Ayer se vivió un hecho trágico en Holanda, que acabó con la vida de cinco personas, que han pasado a seis tras el fallecimiento del homicida. Ocurrió durante la celebración del desfile del Día de la Reina, en Apeldoorn, localidad a 80 kilómetros de Amsterdam. Un conductor se saltó el cordón de seguridad con su Suzuki Swift de color negro y quiso estamparse contra el autobús en el iba la Familia Real Orange. Un colgado que ha demostrado la tranquilidad de este país, en el que parece que nunca pasa nada. Curioso, un amigo mío tiene el mismo coche y si lo tiene más de cinco días parado se le agota la batería. Puedes ver en la foto la parsimonia de un policía, al fondo el coche atropellando ciudadanos y el agente como si no fuera con él la cosa. Pero el autobús de la Familia Real no salió escopetado, loas policías se acercan en bicicleta... Eso en España no pasa. No, no voy a hacer análisis del consumo de cannabis en Holanda.




Acabo de hablar de cadáveres (estoy tétrico hoy) con el tema estrella de los últimos días: la gripe nueva (o porcina, o mexicana, o cerda, o americana, o yo qué coño sé cómo cojones quieren llamarla). Parece que los medios de comunicación y algunos organismos internacionales con poca faena y mucho tiempo libre (algo similar al protagonista de El Resplandor "Mucho trabajo sin diversion hacen de Jack un hombre aburrido") quieren que la influenza (así la llaman en Méjico) sea la Peste Negra del s.XXI. Y todo porque han muerto algunos infectados. Vamos a ver: es una gripe, que si no se trata a tiempo se complica. Se contagia como el resto de gripes, se cura como el resto de gripes y no es más que una gripe. ¿Nos hemos vuelto locos o qué? Los fabricantes de mascarillas hacen su agosto y las relaciones personales en algunos países están atravesando baches. Ahora estornuda alguien y le miran como a un terrorista. Pues yo soy alérgico, así que estornudo a menudo. Los casos que se han detectado en España se han curado sin mayor complicación. ¿Será un capote para no mirar hacia la crisis, el paro y la deflacción? ¿Será un intento de hundir a México? ¿Será una estratagema de los productores cárnicos no porcinos de ganar más dinero? ¿Qué perversa conspiración se esconde aquí? Yo estaré atento.



PD: Descansen en paz todos los muertos.

Algo hay tan evidente como la muerte y es la vida.
Charles Chaplin (1889-1977) Actor y director británico.

 
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