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jueves, 18 de octubre de 2012

¿Y SI LA CRISIS NO ACABA NUNCA?


Leo en el perfil de Twitter del diario digital Valencia Plaza el siguiente mensaje (o tuit): "LOS ECONOMISTAS QUE GESTIONARÁN LA POST-CRISIS. Fotogalería. Graduación de licenciados 2012 Facultad de Economía VLC". De repente me surge una pregunta, ¿y si la crisis no acaba nunca? ¿Y si no hay post-crisis?. Es decir, ¿y si este momento no es un bache, no es una situación coyuntural, si no que se convierte en nuestro día a día? ¿Y si la crisis ha llegado para quedarse?

En principio un escalofrío me recorrió el cuerpo. No quiero siquiera imaginar que la actual situación se prolonga mucho más tiempo. Llevamos desde el segundo semestre de 2008 sumidos en esta corriente de caos financiero, económico y político, en el que nadie sabe muy bien cual es la fórmula o receta que nos sacará de esta. Nos habíamos acostumbrado a vivir bien, a vivir muy bien, pero la realidad es muy tozuda. Además la realidad tiene su propio ritmo y no hay manera de acelerar la salida de la crisis.

Vivimos en una sociedad que se ha (mal) acostumbrado a terminar con sus problemas de manera fulminante. Si nos duele la cabeza nos tomamos un paracetamol, si estamos tristes nos enchufamos un Prozac, si tenemos una duda acudimos a Google, para viajar vamos en AVE… Nos hemos pensado que todo tiene que suceder a la misma velocidad: si el volcán de El Hierro entra en erupción debe cesar su actividad en unos días, aunque los tiempos geológicos se alarguen durante miles (si no millones) de años; si estamos en crisis queremos que la situación se enderece inmediatamente, en unas semanas a ser posible.

La crisis, aunque no nos guste, durará muchos más años. No voy a ser tan valiente como para aventurar el tiempo, ni quiero ni puedo acertar en esas cosas. Pero a la vista está que la situación sigue siendo caótica y que quizá la crisis no es más que la antesala a un nuevo paradigma con una nueva constitución económica, financiera, productiva y, fundamentalmente, política. No nos olvidemos de la política.

No me acostumbro por ser agorero, creo que saldremos, más tarde o más temprano saldremos, la humanidad ya ha vivido crisis (incluso peores) y seguimos dando tumbos por el mundo. Pero es urgente revisar que se hacía hace apenas cinco años, que hacemos ahora y cómo corrigiendo aquello que hay que cambiar, cauterizar una herida que lleva mucho tiempo abierta y no para de crecer, la de las desigualdades y las brechas entre los más ricos y los más pobres. Hoy por hoy no hay respuestas, deberían haberlas. Es la política, y no los mercados o los gestores económicos los que deben de llevar las riendas de ese futuro. La indignación procede, en su mayoría, de esa falta de respuestas, pero ese es otro tema.


viernes, 31 de octubre de 2008

EXCUSAS

Estoy leyendo algunos diarios en la Red cuando me encuentro con el siguiente titular:

La DGT achaca el aumento del número de muertos en carretera, durante septiembre, a la preocupación por la crisis

Evidentemente leo la noticia y me entero de que Pere Navarro se encuentra en La Rioja dando una conferencia. Claro, esto sólo ocurre en La Rioja, tanto promocionan sus caldos entre los visitantes que al final pasa lo que pasa. El señor Navarro tenía que haberse fijado en Aznar (sólo por esta ocasión) y aquellas desafortunadas declaraciones de que a él nadie tenía que enseñarle a conducir (por el eslogan de la DGT) y que si le salía del bigote bebía vino y cogía el coche, qué coincidencia: La Rioja y hablar de tráfico... mala combinación parece.

Pero no quiero hablar de accidentes de tráfico ni de gente al que el alcohol le provoca hablar de más, si no de que parece que la crisis es el clavo ardiendo al que todo el mundo se agarra. Hoy por hoy es la excusa más utilizada. Hasta llueve por culpa de la crisis...
Si buscas "crisis" en San Google (me aburro, confieso) verás que encuentra 209.000.000 de entradas, buf, muchas son, aunque pocas me parecen. Los informativos son el termómetro de la crisis, es el tema estrella y ya tengo ganas de que lleguen esas olas de frío polares que dejan atrapados a los conductores en la carretera, por cambiar, más que nada, aunque claro, la crisis hace que la nieve sea más floja este año.
El sector de la automoción está notando especialmente la crisis, cada semana algún fabricante anuncia recortes en la producción o pretende echar a la calle a varias centenas de trabajadores. Un caso flagrante y que dice mucho de como muchos utilizan a la crisis como excusa, es el caso de Nissan. Durante cuatro años ha tenido beneficios, hace unas semanas anunció que unos mil curritos no tendrían que molestarse en madrugar (es un obvio eufemismo). Es normal que a los sindicatos esta situación les huela a chamusquina.
La crisis ha afectado gravemente al sector de la construcción. En Villacañas se producía el 72% del total de las puertas que se hacen en España. Varias factorías han cerrado recientemente, por culpa de la crisis, claro está. Pero la crisis inmobiliaria no corresponde a las mismas causas de la galopante crisis mundial, aunque bebe de algunas fuentes comunes y eso sí, se ha agravado. Muchos sectores ahora hacen públicas sus desgracias financieras, fruto fundamentalmente de una pésima gestión y lo achacan a la maldita crisis, con lo que nosotros habíamos sido (piensan para sus adentros). Los excesos se pagan, nadie que se dé atracones diarios se libra de un empacho. Pero la excusa es... como decir que no bebes pero te han emborrachado sin que te dieras cuenta.
Y volvemos al principio. El alcohol y la crisis parece que quieren ir de la mano, y seguro que en algunos individuos es así, para olvidar. Aunque las crisis son como las balanzas, si a alguien le va mal, a otros les debería ir bien, aunque ya sabemos que la mayoría son bancos y entidades por un estilo. Estos beben más para brindar que por cualquier otro narcótico motivo.
A mí, en cambio, la crisis no me afecta. Nunca tengo un euro, mi sueldo suele acabarse a los tres días de cobrar (con suerte) y está situación para mi es... normal. Yo no necesito excusas, mi crisis la produce mis empleos de mierda.
En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.
Albert Einstein(1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense

 
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