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jueves, 8 de julio de 2010

POR TODOS, A POR ELLOS


España vive hoy un estado de felicidad que continuará al menos hasta el domingo a eso de las 20.30 h. Por primera vez, la Selección Nacional Absoluta Masculina de Fútbol jugará la final de la Copa Mundial de la FIFA. ¡Qué bien suena! ¡Somos finalistas del Mundial!
Lo de ayer es digno de recordarlo para siempre. Ya nos hemos quitado todos los complejos, atrás han quedado los fantasmas de la eliminación en cuartos, en octavos, incluso en la primera fase. Adiós a ese gafe contumaz que nos perseguía Mundial tras Mundial y que antes de lo que esperábamos nos dejaba chafados y desesperanzados, y así cada cuatro años.
Yo recuerdo pifias propias y ajenas. Echando la vista atrás el primer Mundial que recuerdo fue Italia 90, con Luís Suarez de seleccionador. Después llegó Estados Unidos en el 94, y el desgraciadamente famoso codazo de Tasotti a Luis Enrique, aquella nariz rota chorreando sangre y aquel árbitro que le exigía salir a la banda, sin haber visto absolutamente nada y cometiendo un error histórico. Posteriormente llegó Francia 98 (yo lo recuerdo de una manera particular) aquel gol de blandiblú a Zubizarreta, aquella goleada estéril (ya estábamos eliminados) a Bulgaria. En el Mundial de Corea y Japón de 2002, llegó la repanocha, el partido de cuartos contra Corea del Sur (anfitriones, recuerdo), con el lamentable arbitraje del egipcio Gamal Al-Ghandour y sobre todo de su linier, el triniteño Michael Ragoonath, junto a un final de prórroga agónico, con torsión testicular de Albelda incluída. Fue la primera vez que creímos que teníamos una selección capaz de dar el campanazo en el Mundial. El último Mundial, Alemania 2006, más de lo mismo, íbamos a comernos el mundo y el mundo nos comió, encarnado en Francia y Zidane, que se despidió del fútbol en la final con un recordado cabezazo a Materazzi (hasta en Los Simpsons le parodiaron).
Pero ahora sí, ahora estamos en la final. Esto no concierne sólo a los jugadores, esto no concierne sólo a la actual afición. Esto implica a todos los españoles y españolas, todos los que han visto España y que desde aquel Mundial de Brasil en el 50 esperaban una actuación estelar de nuestra selección. Pienso en mi abuelo, fallecido hace casi tres años, futbolero empedernido y que en sus últimos años vivía pegado a una radio que le daba algunas de cal y otras de arena. También pienso en mi hijo, de diez meses, y que nada más llegar va a ver a su país en lo más alto del Olimpo futbolístico. Todos, los que están, los que estuvieron, los que estarán, están mirando a esta selección, ya son nuestros héroes.
Pase lo que pase el domingo ya hemos hecho historia, ya nos hemos quitado los fantasmas, ahora ya somos adultos en lo que a fútbol se refiere, es nuestro momento más dulce. Disfrutémoslo.

miércoles, 25 de junio de 2008

¡A POR ELLOS!

Esta noche comienzan las semifinales de la Eurocopa, que como sabes se está disputando entre Austria y Suiza. Pero esta ronda tiene un sabor especial, y es que España está clasificada por primera vez desde hace 24 años, en la Eurocopa que se celebró en Francia y donde quedamos subcampeones.
Hasta el pasado domingo teníamos como tradición ilusionarnos con la Selección nacional y llevarnos un soberano chasco cuando llegábamos a cuartos de final. La Eurocopa tiene el problema de que son menos rondas, y llegamos antes a cuartos. Conclusión, hacemos las maletas antes. En el Mundial es distinto, ya que también se disputan octavos de final, con lo que la decepción es mayor si llegamos a cuartos.
Pero este año es todo distinto. El domingo se disfrutó de un partido vibrante ante uno de los enemigos totémicos de España, Italia. Y así se consumó una venganza que se llevaba guardando nada menos que catorce años, desde que un 9 de julio de 1.994 en el Foxboro Stadium de Boston, el árbitro húngaro Sándor Puhl no pitara un clamoroso penalti cometido por Mauro Tassotti sobre Luis Enrique. Aquella imagen todavía perdura en nuestro acervo, la nariz sangrante del asturiano víctima del criminal codazo del italiano y la pasividad del colegiado ante la evidente agresión. Pero todo ha cambiado y por fin podemos desquitarnos.
España se levantó el lunes de buen humor, con la cabeza alta, ya estábamos en semifinales, por fin lo habíamos conseguido. Expulsamos varios fantasmas de un tiempo, a saber: caer eliminados en cuartos de final, caer eliminados en los penaltis, perder contra Italia y caer eliminados un 22 de junio, hecho que se había repetido con excesiva frecuencia. Ahora somos optimistas, aunque deberíamos ser prudentes porque Rusia, el rival, desplegó un fútbol poderoso ante una magnífica Holanda. También es cierto que en el primer partido les enchufamos cuatro golitos. Pero creo que ahora ya nos da un poquito igual llegar a la final, aunque evidentemente la miramos de reojo. Nos hemos sacado un espina bien honda y respiramos tranquilos.
Yo me alegré por otra razón, habéis acertado en la encuesta que abrí en este blog, ya que ganó la opción optimista, aquella que aseguraba que este año iríamos más allá, como finalmente ha sucedido.
Luís, a pesar de haber incumplido su palabra, nos ha hecho un poquito grandes en una Eurocopa que está siendo especialmente brillante, con partidos de gran belleza, llenos de emoción y sobre todo de fútbol, que de vez en cuando se echa en falta en estas grandes competiciones.
Mañana otra vez a sufris, a ilusionarnos, a soñar con estar más cerca de un torneo internacional, qu se nos resiste competición tras competición. Todos volveremos a animar, incluída mi mujer y su hermana, que de ser anti-futboleras se han pasado a la otra orilla y el otro día no apartaron los ojos de la pantalla de la tele ni un segundo. Mucho menos en esa ronda de penaltis maldita en la que brilló con luz propia el que ahora sí que es el mejor portero del mundo, Iker Casillas. Mención aparte requiere el resto del equipo por un partido en el que no desfalleció ni uno de ellos y donde estuvieron al más alto nivel.
La furia roja ha vuelto, a ver si consigue jugar un partido más, será una excelente señal.
Una esperanza reaviva otra esperanza; una ambición, otra ambición.Lucio Anneo Séneca (2 AC-65) Filósofo latino

 
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