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sábado, 5 de julio de 2008

UN SUEÑO HECHO REALIDAD

En este país en el que nos movemos por espasmos producidos por nuestras sensaciones, al igual que una bacteria con su cilio, estamos casi tod@s revolucionad@s y con la adrenalina revuelta. La causa: la selección española ha ganado la Eurocopa 44 años después.
Ya sé que ha pasado casi una semana, pero es que todavía estoy en shock, y claro, necesitaba recuperarme de semejante soponcio.
Luis Aragonés ha sabido extraer lo mejor de cada uno de los jugadores convocados y ha acertado con todas sus decisiones. En este país de faroleros voy a admitir que hasta el primer partido criticaba a Luís. En primer lugar por no cumplir su palabra cuando dijo que si España no pasaba de cuartos de final (¡aquellos malditos cuartos!) del Mundial de Alemania cogería la puerta y se iría. Pero no lo hizo porque le convenciencieron de lo contrario. Bendito aquel que le habló, ahora que sabemos cómo ha acabado todo. También critiqué la tanda de clasificación, en la que nos clasificamos casi por los pelos, ya que hubo un momento en que todo parecía perdido, pero se remontó.
En principio encaré esta Eurocopa con bastante escepticismo y desgana, no las tenía todas conmigo, y la noble tradición española de caer en cuartos de final hacía presagiar una nueva decepción. Pero desde el hat-trick de Villa todo cambió, me animé y me ilusioné, aunque con cautela. Pero a partir del penalti marcado por Cesc supe que cada partido que jugáramos ya era un premio para la afición. Que se lo digan a los responsables de Cuatro.
La selección ha decidido dejar de lado polémicas con el número 7 y con la dichosa inclusión de Raúl en el combinado nacional. Como hablar sabiendo el resultado es gratuíto y muy fácil, he decidido hacerlo. Luís, muy bien, te has reafirmado en tu idea de que no debería de jugar con "la roja" a pesar de la enorme presión mediática a la que te viste sometido.
Hablando de mediáticos. Quizás en un principio esta selección no fuera de las más mediáticas, con jugadores que sólo se conocían por su juego, que al fin y al cabo es su cometido. Sobraban protagonistas y faltaban futbolistas. Esta vez además se han convertido en un equipo, un conjunto bien avenido, y que creo que se han fijado, picados en su orgullo, en otra de las selecciones que más alegrías nos ha proporcionado últimamente, la de baloncesto.
Ahora ya podemos afirmar que somos una gran potencia deportiva, incluso en fútbol. En numerosas disciplinas los cajones de los podios los ocupan deportistas nacionales, y eso es publicidad para nuestro país, y como dice mi amigo Jorge García, también un bálsamo para aliviar la crisis.
Bienvenidos los triunfos, y sobre todo bienvenida una selección que tiene todavía mucho recorrido en competiciones de nivel. Sudáfrica está casi a la vuelta de la esquina y la afición apoyará a los suyos con más fuerza que nunca, sabiendo lo que son capaces de hacer. Vicente (del Bosque) que la fuerza esté contigo y recuerda por siempre la segunda parte de la semifinal contra Rusia, qué gozada.
La victoria pertenece al más perseverante.
Napoleón I (1769-1821) Napoleón Bonaparte. Emperador francés.

miércoles, 25 de junio de 2008

¡A POR ELLOS!

Esta noche comienzan las semifinales de la Eurocopa, que como sabes se está disputando entre Austria y Suiza. Pero esta ronda tiene un sabor especial, y es que España está clasificada por primera vez desde hace 24 años, en la Eurocopa que se celebró en Francia y donde quedamos subcampeones.
Hasta el pasado domingo teníamos como tradición ilusionarnos con la Selección nacional y llevarnos un soberano chasco cuando llegábamos a cuartos de final. La Eurocopa tiene el problema de que son menos rondas, y llegamos antes a cuartos. Conclusión, hacemos las maletas antes. En el Mundial es distinto, ya que también se disputan octavos de final, con lo que la decepción es mayor si llegamos a cuartos.
Pero este año es todo distinto. El domingo se disfrutó de un partido vibrante ante uno de los enemigos totémicos de España, Italia. Y así se consumó una venganza que se llevaba guardando nada menos que catorce años, desde que un 9 de julio de 1.994 en el Foxboro Stadium de Boston, el árbitro húngaro Sándor Puhl no pitara un clamoroso penalti cometido por Mauro Tassotti sobre Luis Enrique. Aquella imagen todavía perdura en nuestro acervo, la nariz sangrante del asturiano víctima del criminal codazo del italiano y la pasividad del colegiado ante la evidente agresión. Pero todo ha cambiado y por fin podemos desquitarnos.
España se levantó el lunes de buen humor, con la cabeza alta, ya estábamos en semifinales, por fin lo habíamos conseguido. Expulsamos varios fantasmas de un tiempo, a saber: caer eliminados en cuartos de final, caer eliminados en los penaltis, perder contra Italia y caer eliminados un 22 de junio, hecho que se había repetido con excesiva frecuencia. Ahora somos optimistas, aunque deberíamos ser prudentes porque Rusia, el rival, desplegó un fútbol poderoso ante una magnífica Holanda. También es cierto que en el primer partido les enchufamos cuatro golitos. Pero creo que ahora ya nos da un poquito igual llegar a la final, aunque evidentemente la miramos de reojo. Nos hemos sacado un espina bien honda y respiramos tranquilos.
Yo me alegré por otra razón, habéis acertado en la encuesta que abrí en este blog, ya que ganó la opción optimista, aquella que aseguraba que este año iríamos más allá, como finalmente ha sucedido.
Luís, a pesar de haber incumplido su palabra, nos ha hecho un poquito grandes en una Eurocopa que está siendo especialmente brillante, con partidos de gran belleza, llenos de emoción y sobre todo de fútbol, que de vez en cuando se echa en falta en estas grandes competiciones.
Mañana otra vez a sufris, a ilusionarnos, a soñar con estar más cerca de un torneo internacional, qu se nos resiste competición tras competición. Todos volveremos a animar, incluída mi mujer y su hermana, que de ser anti-futboleras se han pasado a la otra orilla y el otro día no apartaron los ojos de la pantalla de la tele ni un segundo. Mucho menos en esa ronda de penaltis maldita en la que brilló con luz propia el que ahora sí que es el mejor portero del mundo, Iker Casillas. Mención aparte requiere el resto del equipo por un partido en el que no desfalleció ni uno de ellos y donde estuvieron al más alto nivel.
La furia roja ha vuelto, a ver si consigue jugar un partido más, será una excelente señal.
Una esperanza reaviva otra esperanza; una ambición, otra ambición.Lucio Anneo Séneca (2 AC-65) Filósofo latino

 
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