Mostrando entradas con la etiqueta Barcelona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Barcelona. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de mayo de 2009

UNA FÁBULA

Érase una vez que hubo un país en el que reinaba una reina a la que le encantaban los bailes. Nunca pudo ser una gran bailarina y con los años decidió que iba a organizar bailes para que la gente disfrutara con ellos. En esos bailes participaban los nobles más elegantes del reino. Los trajes lujosos eran la norma entre los invitados. Los caballeros llevaban bellas casacas que adornaban con pañuelos de fina seda y zapatos bordados con hilo de oro. Las damas todavía eran más cuidadosas, utilizaban los mejores tejidos, que importaban de países lejanos y exóticos y siempre intentaban que sus sombreros lucieran con tocados imaginativos que fueran la envidia del resto de invitados. La competencia era brutal, además de vestir con elegancia, lujo y suntuosidad debían de bailar de manera primorosa, pues la unión de ambos elementos era la clave para el triunfo en estos eventos. Los sastres más importantes empezaron a vestir a los invitados y cuantos más galardones ganaban en estos bailes más prendas conseguían vender los sastres en sus elegantes boutiques.
La reina organizaba los bailes por las distintas ciudades de su reino. Muchas de ellas querían celebrar el baile pues era un motivo de orgullo, y una fuente de ingresos, puesto que los habitantes de los pueblecitos cercanos se acercaban a ver estos bailes y los taberneros veían con alegría como las ventas de bocadillos y cerveza aumentaban en esos días. La gente admiraba los magníficos trajes y tocados, y con emoción reconocían a los más famosos bailarines, cuya fama sobrepasaba fronteras.
Los bailes solían celebrarse en palacios, algunos antiguos y otros más recientes, que se adornaban para la ocasión con ricos tapices, espejos y cuadros realizados por los pintores más famosos. Los salones de baile de estos palacios eran la envidia de muchas ciudades que construía estos salones con la esperanza de que la reina se fijara en ellos para celebrar un baile. La reina era bastante avariciosa y se podía comprar su voluntad, por eso en muchas ocasiones la reina recibía hermosos regalos. A veces, si se sentía suficientemente halagada, decidía añadir un nuevo salón al tour de celebraciones.
Hubo un nuevo rico que quiso celebrar un baile en su hacienda. Por ello envío un regalo carísimo a la reina que se sintió muy atraída por este presente. La reina viajó al pueblo de este potentado para visitar su hacienda y decidir si era un buen lugar para celebrar el baile. El rico le habló de que ya había celebrado juegos florales en su hacienda, había construído un parterre y un kiosco y pensaba en celebrar otros eventos para demostrar su riqueza. Pero el nuevo rico no poseía un palacio con sala de baile, por lo que pensó en sus jardines y sus tierras de cultivo para celebrar el baile. Los jardines habían sido plantados con árboles frutales exóticos y con arbustos de los que nacían bellas flores. La reina, entusiasmada con su regalo y deslumbrada por la belleza del jardín creyó que el baile sería una idea fantástica, ya que había un noble que llevaba muchos años celebrando uno de los bailes más famosos en sus fabulosos jardines.
Pero parte de los trabajadores de la hacienda no estaban contentos con las ideas del rico, y protestaron por esta decisión de su amo, sobre todo porque en la misma calle de la hacienda, se había levantado, no hacía mucho, un palacio con un fantástico salón de baile. La reina, que no quería que el rico se retractara al entregar su regalo, adviritó a los trabajadores que si no aceptaban la celebración del baile haría que éste los despidiera. Los trabajadores aceptaron en su mayoría la celebración del baile, sobre todo los que se encargaban del servicio doméstico, la mayoría, ya que pocas veces pisaban los jardines y pensaban lo maravilloso que sería ver un baile de cerca.
Así el rico empezó a engalanar su hacienda. Tapó con biombos los campos de labranza, pintó las paredes, colocó macetas con plantas y sobre el césped y parte de las tierras de labranza colocó tarimas de madera para que los bailarines posaran sus finos pies. Muchos trabajadores se quejaron, ya que para acceder a su puesto de trabajo debían rodear todo este montaje y esto les ocasionaba muchas molestias.
Y al fin se celebró el baile. La gente acudió en masa, a pesar de que en la misma ciudad otro noble celebraba ya un baile en el salón de su palacio. La gente que acudió al baile empezó a protestar, ya que la comida del banquete que acompañaba no era sabrosa, había mucho barro que manchó las botas de cuero de los asistentes y muchas sillas estaban cojas y los cojines eran duros e incómodos. A pesar de eso, quizás por el regalo, la reina se mostró entusiasmada y feliz, por ello prometió que el baile se celebraría durante varios años en la hacienda.
Pero el final del año la cosecha se perdió por culpa del mal tiempo y el rico perdió sus ganancias de ese año, además del dinero invertido y de los sueldos de los trabajadores. Al empezar la temporada de los bailes la reina, a la vista de la situación por la que pasaba el rico, y de que se esperaban menos visitas a su baile, se arrepintió de haber prometido los bailes al rico y comentó que quizá fue excesivamente presurosa en escoger esta hacienda, deslumbrada por el rico regalo.
La cosa fue a peor cuando la reina visitó el palacio que había en la misma ciudad en la que el rico tenía la hacienda. Allí dijo que ese palacio era mucho mejor que la hacienda. Mucha gente pensó que eso no era más que una opinión pasajera de la reina, que apreciaba en exceso los regalos de los nobles y en todos los bailes, para asegurarse el regalo, alababa a su organizador y al recinto.
Pero el rico se ofendió. Dijo que la reina no tenía ni idea y que la culpa de todo era del vecino, que había cometido el error de organizar el baile durante más tiempo y mejor que el rico, que sólo buscaba impresionar al país. Muchos de los trabajadores intuyeron la rabieta del rico, ya que muchas veces, cuando algo le iba mal le echaba la culpa al noble vecino sin pensar que era él el culpable por una mala gestión.
Quizás estés pensando que me he pegado un golpe en la cabeza y que esta fábula no tiene ni pies ni cabeza. O sí. Vamos a traducir los términos. El baile es la Fórmula 1, la reina es Bernie Ecclestone, el rico es el PP valenciano, los palacios son los circuitos, los trajes son los coches, los bailarines los pilotos, la hacienda es Valencia y el palacio vecino en la misma ciudad es Barcelona (el palacio en la misma calle es Cheste). Así entenderás todo.
Ya desde hace un tiempo se viene oyendo, bien desde el propio Ecclestone, bien por la boca de su esbirro Alejandro Agag, que quizá Valencia no es una buena sede para la F1 y que se debería replantear la celebración de este Gran Premio. Las declaraciones en Barcelona no han hecho más que encender la mecha que ha hecho explotar a Rita Barberá, que ha echado la culpa de estas declaraciones a los catalanes, siempre tan ladinos los catalanes.
Cataluña es el chivo expiatorio que utilizan los peperos valencianos para disimular su nefasta gestión. Y todo esto salta después de que Ecclestone chantajeara a los valencianos antes de las elecciones de 2.007, después de que las administraciones públicas se gastaran el dinero de los ciudadanos, después de que la ciudad rabiará por las multiples molestias, después de que la concesión comercial del gran premio se otorgara a sus amiguitos del alma (¿también les querrán un huevo?), después de los cientos de quejas de los asistentes, después de que esta empresa (Valmor Sport) no se haga cargo de las pérdidas que se han ocasionado, después de que metan la pata.
LEE LA NOTICIA, para que compruebes que lo único que me he inventado ha sido esta fábula.




Nunca me enfado por lo que la gente me pide, sino por lo que me niega.
Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897) Político, historiador y escritor español.

lunes, 31 de marzo de 2008

MADE IN CHINA

Hay un país en el mundo que tiene 1.300 millones de habitantes y donde se cocinan rollitos de primavera aliñados con salsa de soja. Este país está muy lejos, quizás por eso durante tantos años hemos permitido que hicieran lo que les viniera en gana, comenzando por pasarse los Derechos Humanos por la Gran Muralla. Querido blogger, ya sabes que hablo de China (también porque las cazas al vuelo y habías leído el título del post).
Últimamente el país más poblado del mundo aparece día sí y día también en los mass media. Si hace un par de años era para destacar el espectacular crecimiento económico, hoy por hoy figura por un tema mucho más grave, la terrible represión que están sufriendo muchísimos colectivos de este inmenso país. Los Juegos Olímpicos están siendo la excusa perfecta para llevar a cabo planes que de otra manera sería imposible. Pero parece que está girando el viento y lo que lanzaban empieza a volverse en contra. No quisiera pecar de soberbia pero les recomendaría que revisaran su propia mitología, en especial lo referente al Yin y Yang.
Los mandamases chinos tomaron como ejemplo los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1.992, ya que situaron a España en el mapa, presentando una imagen de un país moderno, abierto, avanzado, una perfecta plataforma de despegue. Querían que esta importante cita fuera su puesta de largo, pero están desviándose de su objetivo, por su obstinación en ciertos temas. Hay países como Alemania y Francia que anuncian actos de protesta en la ceremonia de apertura, veremos en que queda.
Numerosas ONG están denunciando los constantes atropellos que van desde el confinamiento en centros de reclusión de los drogadictos y prostitutas de Pekín hasta la terrible represión de los monjes budistas tibetanos. Te recomiendo que visites dos páginas en particular, la prímera es http://www.amnesty.org/, la página web oficial de Amnistia Internacional, en su informe anual de 2007 denuncian muchísimos de los abusos que no han dejado de producirse en este 2008, y sus noticias están copadas de informaciones provenientes de China. La segunda es http://www.rsf.org/, la web de Reporteros sin Fronteras, uno de los colectivos que más está sufriendo la represión en el gigante asiático. Han iniciado campañas muy interesantes y el otro día en la ceremonia de encendido del fuego sagrado en Olimpia uno de sus activistas se coló con su mensaje, que fue inmediatamente silenciado, obviamente; ya hace años que en el COI piensan más en la saca de los billetes que en el Barón de Coubertin.
La globalización, que una repercusión tan positiva está teniendo en la economía china, se vuelve en contra de las autoridades cuando es evidente que la versión oficial es más falsa que un billete de 300 euros, porque podemos ver en medios como Internet, y casi a tiempo real, imágenes que se confrontan a las palabras de unos impertérritos voceros oficiales. Lástima, tener que dar la cara sin que se te caiga de vergüenza debe ser durísimo. ¿Nadie recuerda los hechos de la plaza de Tian'anmen de Pekín en 1989? Fue un hecho lamentable, que no debería caer en el olvido y que fue el botón de prueba de lo que era la China post-maoista.
He llegado a pensar que los oligarcas chinos creyeron en algún momento que con el dinero todo lo podían conseguir, pero hete aquí que no siempre es así, la red de redes (por poner un ejemplo) está plagada de personajes que sin ánimo de lucro trabaja e informa verazmente. Me sorprendió la primera vez que en una etiqueta de esos muebles que una empresa sueca vende para que montes en casa vi la frase: Made in Republic of People of China, es decir, hecho en la República Popular de China, porque aunque es cierto que es su nombre oficial no lo emplean con otros países como el Reino de España (como figura en el pasaporte o en mi permiso de conducir formato sábana), la República Francesa, o República Bolivariana de Venezuela (en este caso, casi mejor así). ¿Un caso de coacción?
A mí los productos Made in China, no tienden a desagradarme (hay tantos que es casi imposible no adquirirlos), pero me molesta la baja calidad de los materiales. Desconozco si has comprobado la calidad de las aleaciones de los metales, los tornillos chinos pierden la rosca con facilidad siendo ya inútiles en ese momento, y las llaves Allen que vienen con los muebles que he citado antes se doblan con suma facilidad al llegar al tope del primer tornillo. Me da mucha rabia, así que aprovecho este espacio para decirlo y desahogarme. Que bien se queda uno, oye.
De la economía china hablaré en otro rato, ya que me gustaría concluir con una frase que leí por primera vez en casa de unos amigos de mi madre, budistas para más señas, hace ya muchos años: FREE TIBET. De paso añado un LIBERTAD, una palabra que en mandarín tiene una grafía compleja y que parece que es más compleja todavía para algunas altas esferas del partido único (chino, claro).



Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes.
Marqués de La Fayette (1757-1834) Militar y político francés.

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | 100 Web Hosting